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El cazador quiere vivir tranquilamente Novela Capítulo 2

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(Capítulo 2)

 

En un apartado rincón de un callejón evidentemente viejo, había un restaurante que operaba sin siquiera un letrero. La única pista que decía a qué se dedicaba el local era una pegatina de “Sopa para la resaca” pegada a una chirriante puerta corrediza de hierro, y, sin embargo, el local estaba abarrotado. El interior estaba tan concurrido como el exterior, con gente haciendo cola. 

Los únicos platos del menú eran la sopa para la resaca de quince mil wones y bebidas alcohólicas. Cerca del menú de la pared, había algunos carteles descoloridos y autógrafos pegados al azar. No autógrafos de famosos, sino más bien;

[Restaurante de sopa para la resaca – Cazador Bae Wonwoo] 

[¡Es un gran restaurante! – Cazadora Yang Hye-jin] 

Eran autógrafos de cazadores.

Entre la multitud, un joven de pelo negro se abrió paso con destreza. Vistiendo una sudadera gris y un delantal negro con el logotipo de una marca de soju, él se movía ágilmente por la estrecha tienda, incluso con una bandeja llena de cuencos de piedra hirviendo en ambas manos. 

—Su sopa para la resaca está lista. 

—Oh, gracias. 

—¡Jefe, necesitamos dos sopas más por aquí! 

—Está bien. 

—También, agrega dos tazones de arroz, por favor.

—Entendido, enseguida voy.

El joven memorizó la mesa con los ojos y se dirigió a la cocina. Justo en ese entonces, un hombre con la cabeza rapada preguntó en una voz estridente desde atrás.

—Disculpe, ¿podríamos tener otra botella de soju?

—No, ya has tomado dos botellas de soju.

—¿De qué estás hablando? Esta es apenas nuestra primera botella.

—Antes vi que pusiste una botella vacía en tu inventario. No más.

El joven señaló con el dedo índice algo junto al sencillo menú. La nota garabateada apresuradamente con marcador negro en un papel A4 mostraba la firmeza de su escritor.

[Soju limitado a dos botellas por mesa]

[※ Para evitar molestias y peleas]

El joven recogió los platos y cuencos de piedra vacíos de la mesa de al lado y se dirigió a la cocina. Mientras el hombre de la cabeza rapada sacaba la botella de soju vacía de su inventario torpemente, el hombre de enfrente le riñó, diciendo que sabía que esto pasaría.

—Ves, te lo dije, no está permitido. Ese trabajador a tiempo parcial es muy estricto con las cantidades que bebemos. Siempre son dos botellas.

—Es tan agudo como un halcón. Lo metí más rápido que cuando cazo monstruos. ¿No es él un cazador?

Correcto. 

Pero el hombre de enfrente negó con la cabeza.

—El Líder de Equipo Han dijo que él ya preguntó y el tipo respondió que es una persona común.

—¿Qué? ¿Es esa la tendencia ahora? ¿Cazadores de poder oculto? ¿O acaso no está registrado?

—Vamos, tú sabes lo severas que son las sanciones para los cazadores no registrados. Y si él fuera un cazador de poder oculto, estaría ganando dinero en mazmorras, no trabajando a tiempo parcial en una tienda de sopa para la resaca.

La espalda del joven se estremeció por un momento, pero el hombre de la cabeza parada pareció no darse cuenta. En lugar de eso, asintió.

—Es cierto. Los que ocultan su poder siempre buscan algo de grandeza.

—El jefe de equipo Han está esperando poder reclutarlo una vez que se ‘despierte’. Si es tan bueno antes de despertar, será al menos un grado B después de hacerlo.

Con las murmurantes voces de los cazadores detrás suyo, el joven que entró en la cocina vertió agua en el lavaplatos y se rió. ‘Apuesto que yo desperté antes de que ustedes lo hicieran. En lugar de reclutar a un viejo cazador veterano…’

El joven, llamado Cha Eui-jae, tenía una visión excepcional que le permitía detectar las botellas vacías de soju que se escondían, y la fuerza sobrehumana para cargar con varios cuencos de piedra hirviendo a la vez. A pesar de ser un cazador de poderes ocultos, había una razón por la que eligió instalarse en este viejo y destartalado restaurante en lugar de tomar el camino fácil de las mazmorras.

 

***

 

Varios meses atrás, Cha Eui-jae se despertó en un vertedero de basura. ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? Parpadeó por un largo rato antes de que sus retorcidos sentidos lentamente comenzarán a volver. 

—¿En dónde estoy?… Ugh…

Tan pronto como sintió el desagradable olor, la bilis le subió desde el estómago. A pesar de no haber comido nada, su agotado cuerpo se agitó descontroladamente. El mundo le daba vueltas y no tenía fuerzas ni para mover un dedo.

Los monstruos habían brotado sin cesar por la ruina blanca. Sí, al final recordaba haber luchado contra el basilisco, y haberle apuñalado la cabeza. Y luego…

Cuando por fin abrió los ojos, vio un gigantesco agujero negro en medio del oscuro cielo azul de la noche. Parecía anunciar el fin del mundo, pero para ese entonces se había convertido en una vista tan familiar que nadie podía imaginarse el cielo sin ella. Comúnmente conocido como el agujero negro.

Los agujeros negros no son visibles dentro de las grietas. Eso significaba que había vuelto a la realidad. A medida que su conciencia se hizo más clara y comprendió la situación, lo siguiente que vino a él fue una necesidad fisiológica.

—Tengo hambre…

Tenía que comer algo. Cha Eui-jae usó la basura apilada a su alrededor para poder levantarse. Apoyado contra la sucia pared, por un momento recuperó el aliento. Entonces empujó su débil cuerpo hacia adelante, usando la pared para estabilizarse como un invertebrado.

Mientras forzaba sus piernas tambaleantes a seguir caminando, el olor de la carne se apoderó de él desde algún lugar. Sus instintos le hicieron abrir los ojos y explorar su entorno. Al final del callejón, vio una luz solitaria. Continuó arrastrándose hacia ella.

Él llegó a un destartalado lugar sin letrero. A través del cristal de la puerta corrediza de hierro, una anciana estaba sentada sola. Al oír una presencia, la anciana que había estado pelando ajo con su espalda hacia la puerta giró lentamente su cabeza. Cha Eui-jae se inclinó contra el cristal y murmuró.

—¿Es… posible… conseguir comida…?

Por supuesto, él estaba hecho un desastre, con un cuerpo demacrado y emaciado, apenas capaz de sostenerse sobre unas piernas temblorosas, así que probablemente sonó más como: “¿Esh… poshible… conshegir comida?” Pero él no tenía tiempo para ser consciente de sí mismo. A pesar de parecer una persona sin hogar que apenas había escapado de un asesino psicópata, la anciana le abrió la puerta en lugar de gritar.

—¿Qué haces ahí parado? Date prisa y entra.

La cálida atmósfera y el olor a caldo de carne lo envolvieron en cuanto entró. Cha Eui-jae miró a la anciana que abrió la puerta con una expresión en blanco.

—¿Qué te pasó? ¿Te revolcaste en la tierra? ¿Volviste de una mazmorra o algo así?

—Uh…

Chasqueando la lengua, la anciana le indicó que se sentara en donde quisiera y desapareció en la cocina. Cha Eui-jae se sentó torpemente en la mesa del rincón más alejado. Al cabo de un rato, un cuenco de caldo de hueso blanco y otro de arroz fueron puestos delante de él. 

—Come. La sopa para la resaca tomará un poco más de tiempo.

—…

—Si no te lo vas a comer, tíralo.

Con la mirada perdida en el cuenco de arroz, Cha Eui-jae inclinó su cabeza y miró a la anciana. Sin esperar su respuesta, ella se dio la vuelta y volvió a pelar ajos.

Frente a la comida, su apetito se elevó mucho más que antes. Como si estuviera poseído, él devoró el cuenco. Cuando el caldo blanco de huesos entró en su estómago vacío, el frío y el hambre que le habían hecho temblar comenzaron a desaparecer. Cha Eui-jae pensó que quizá la luz que había visto en el callejón era la amabilidad de la anciana, y echó su arroz en el caldo.

Tras saciar su hambre inmediata, Cha Eui-jae comenzó a observar el interior del restaurante. Había un viejo televisor CRT en una estantería, carteles de soju descoloridos, un ventilador de pared desgastado y un gran calendario de pared de alguna asociación. Era un restaurante que llevaba las marcas del tiempo.

¿Cuánto tiempo había pasado desde que entré en la grieta? Cha Eui-jae examinó detenidamente el calendario.

—20… ¿Qué año es este?

Parpadeó con incredulidad. El año marcado en el calendario de pared indicaba que habían pasado ocho años. Se frotó los ojos pensando que lo había visto mal, pero los números impresos en el papel no cambiaron. 

Cha Eui-jae contuvo la respiración. El sentido de la realidad que apenas había comenzado a recuperar se le estaba escapando de nuevo. Trató de calmar su agitada mente tomando otro sorbo de caldo. Justo entonces, la televisión en el estante comenzó a emitir una narración tranquila.

—… Hoy, hace ocho años, una grieta de grado 5 se produjo sobre el Mar Occidental. 

… ¿Ocho años? Cha Eui-jae le dio otro sorbo al caldo.

—Cuando la grieta repentinamente evolucionó a grado 1, el gobierno envió al cazador J, de grado S, junto con 14 cazadores de grado A y 30 de grado B. La grieta desapareció al cabo de una semana. Por desgracia, los cazadores enviados no regresaron.

En la pantalla aparecieron rostros familiares. Estas eran las personas que él había buscado desesperadamente entre los montones de cadáveres.

Cha Eui-jae sintió una punzada en el corazón, pero la ignoró, manteniendo una expresión tranquila mientras seguía viendo la televisión. Después de que pasaran las fotos de los cazadores de grado B y A, una imagen final mostró al cazador J de grado S usando una máscara negra que cubría toda su cara.

—La Oficina de Gestión de Despertados reconoció la muerte de todos los cazadores que entraron en la grieta tres meses después de que esta se cerrará.

Con eso, la pantalla cambió. Cha Eui-jae que sostenía una cuchara vacía, se la llevó a la boca.

‘¿Todos muertos?’ 

¿Incluso el Cazador de grado S “J”? 

Él continuó moviendo su mano en el aire, sin darse cuenta de que todavía estaba sosteniendo una cuchara vacía. La pantalla ahora mostraba a un hombre de mediana edad dando un comentario final. 

[Song Jo-hoon | Despertador de grado S | Líder del Gremio Samra]

—Sin J, nuestro país no tendría futuro. Hace ocho años perdimos un héroe en Incheon. J y 44 cazadores entraron valientemente en la grieta. Nos dieron un futuro. Tenemos el deber de mirar hacia adelante y avanzar.

Un hombre de expresión sombría hablaba solemnemente mientras miraba la pantalla.

—Así concluye el documental conmemorativo del octavo aniversario de la grieta de grado 1 del mar Occidental, ‘Para J’.

Una leyenda aparece en la parte inferior de la pantalla: [Este programa fue producido con el apoyo del gremio Pado (Wave) y de la Oficina de Gestión de Despertados], seguido por una pantalla negra. Cha Eui-jae repitió lo que escuchó varias veces para asegurarse de que había oído correctamente.

—Se ha confirmado que todos los cazadores que entraron en la grieta fallecieron. 

—Hace ocho años, perdimos a un héroe en Incheon. 

—El documental conmemorativo del octavo aniversario, ‘Para J’.

¿Es esto un sueño? Si cierro los ojos y los vuelvo a abrir, ¿me despertaré? Sin embargo, para él estaba claro que esta era la realidad. El agujero negro que vio antes, su barriga llena con lo que antes formaba parte de un ahora cuenco vacío y la cuchara que, con un ruido metálico, se le había caído sin querer lo demostraban. 

Cha Eui-jae no pudo ocultar su asombro y se agarró la cabeza. ¿Todos los cazadores enviados a la grieta del Mar del Oeste están muertos? Según lo que él sabía, eso no era cierto en absoluto. No, no podía ser verdad. 

¡Porque el Cazador J, Cha Eui-jae, era el único sobreviviente y estaba sentado aquí comiendo sopa!

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Chapter 2