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(Capítulo 6)
Cha Eui-jae blandió el cucharón de acero inoxidable que había traído en el aire. Obviamente, era más resistente que una cebolla verde, lo que lo convertía en una herramienta decente para la defensa personal. Él siguió dándole vueltas a la manija, pensando en los lugares a los que podría haber ido Park Ha-eun.
No había alertas de grieta de emergencia, por lo que no habría dejado a la abuela para evacuar hacia algún otro lugar… ¿Fue al parque de juegos a esta hora? O quizá se escabulló para comprar más helado después de acabarse el que se había tomado antes. Cha Eui-jae reflexionó rápidamente mientras se dirigía a la calle principal.
Tenía que encontrar a Park Ha-eun y llevarla a casa antes de que fuera demasiado tarde. Con esta determinación, Cha Eui-jae cerró los ojos.
<¡Ojo rastreador!>
Cuando volvió a abrir los ojos, estos brillaban azules. El paisaje ante él se simplificó en líneas y superficies como si fuera el plano de un edificio, permitiéndole ver incluso el interior de las estructuras. ‘Ojo rastreador’ era una habilidad que le permitía ver la luz única de alguien, útil para situaciones como esta, cuando necesitaba encontrar a alguien.
Donde había habido gente, parpadeaban luces blancas como velas en su lugar. La luz de un niño era ligeramente más pequeña que la media. Cha Eui-jae escaneó la zona atentamente, pero parecía que Park Ha-eun no estaba cerca.
Mientras ampliaba el alcance de la habilidad, de repente-
¡Zas!
Una abrasadora llama púrpura le llamó la atención. Era la llama más brillante y más grande que había visto nunca, ardiendo con la ferocidad suficiente para consumir su entorno.
… ¿Una llama?
La decisión fue rápida. Cha Eui-jae se apresuró hacia la llama.
Solo los individuos despiertos, incluidos los cazadores, aparecían como llamas en lugar de simples luces. Aunque en esta zona había muchos cazadores, una llama tan intensa indicaba a alguien de extraordinario calibre. No era un típico cazador; la llama era tan filosa y tan grande como la de un monstruo.
Así que, él tenía que comprobarlo por sí mismo. ¿Era tan solo un cazador de carácter fuerte, o una amenaza potencial? Si era esto último… Park Ha-eun podría estar en peligro. Cha Eui-jae agarró el cucharón con fuerza.
La llama ardía en un callejón no muy lejano al restaurante de sopa para la resaca. A medida que se acercaba a la llama, oía golpes y gemidos ahogados cada vez más fuertes. Alguien estaba golpeando a otra persona.
Al final del callejón, bajo la brillante luz de la luna, una gran figura vestida de negro pateaba sin piedad a alguien acurrucado en el suelo, justo en medio de la feroz llama púrpura. La opresiva aura procedente de la figura hizo que la piel de Cha Eui-jae se erizara.
Al mismo tiempo, el agudo instinto de Cha Eui-jae se disparó. Podía sentirlo instintivamente. El tamaño de la llama y la abrumadora presencia semejante a la de un monstruo. La figura ante él era…
Del mismo grado que yo— Grado S.
La figura que pateaba al hombre giró bruscamente la cabeza hacia Cha Eui-jae. Cha Eui-jae desactivó rápidamente su habilidad y dio un paso atrás. Ahora, la figura oscurecida por las llamas se hizo clara.
Era un hombre con una máscara antigás que le cubría toda la cara, vestido con un equipo táctico negro y con unos zapatos de cuero brillante manchados de sangre. Se veía inconfundiblemente como un cazador. Tras un largo silencio, el hombre de la máscara de gas señaló directamente a Cha Eui-jae con su mano enguantada.
—Tú.
—…
Cha Eui-jae se quedó quieto, impasible ante la voz que le llamaba. El de la máscara de gas habló perezosamente.
—Lo he visto todo, delantal de Soju.
—…
Cuando Cha Eui-jae retrocedió hacia las sombras, el de la máscara de gas añadió, como para advertirle que no huyera.
—También estás sosteniendo un cucharón.
Cha Eui-jae escondió discretamente la mano que sujetaba el cucharón detrás de su espalda. ¿Acaso lo vio porque es de acero inoxidable? Maldición, este tipo tiene ojos agudos. ¿Debería empezar a llevar un delantal táctico a partir de ahora?
Justo entonces, el hombre que estaba en el suelo se estremeció y el de la máscara de gas volvió a darle una patada en el estómago, aun mirando a Cha Eui-jae.
—¡Ugh!
—Este bastardo se arrastra en cuanto ve una oportunidad…
Murmurando con irritación, el de la máscara de gas presionó su pie contra el estómago del hombre, sin dejar de mirar fijamente a Cha Eui-jae.
—¿Eres un civil?
—Sí.
—¿Trabajando hasta tarde…?
La pregunta parecía superficial. Tras otro silencio, el de la máscara de gas añadió una pregunta.
—Pero, ¿qué haces aquí con un cucharón a esta hora?
—Salí a buscar a mi sobrina. Ella no está en casa.
Cha Eui-jae respondió con voz deliberadamente tranquila, haciendo un gesto con la mano a la altura de su cintura.
—¿Has visto a una niña así de alta? Una niña de primaria con coleta.
Preguntó Cha Eui-jae descaradamente, y el de la máscara de gas se encogió de hombros.
—No.
—Ya veo. Entonces, ¿ya puedo irme?
—Espera. Deja que le pregunté a él también.
El pie que presionaba al hombre se levantó brevemente y luego volvió a patearle el costado. Pero el hombre, aparentemente inconsciente, solo gimió.
—Lo siento. Este tipo no sabe nada. Tiene el cerebro frito por las drogas.
A pesar de sus palabras, el hombre de la máscara de gas no parecía arrepentido en absoluto. Probablemente sólo quería una excusa para patear al hombre de nuevo. Pero Cha Eui-jae, más preocupado por encontrar a su sobrina que por un matón vestido de negro golpeando a alguien, no dijo nada más y sacudió la cabeza.
—No, está bien. Gracias por las molestias. Entonces me voy.
—Espera.
Cuando Cha Eui-jae se dio vuelta para salir del callejón, el hombre de la máscara de gas le detuvo de repente. Tras mirar fijamente la cara de Cha Eui-jae durante un rato, el de la máscara de gas ladeó ligeramente la cabeza. Su voz, despreocupada, hacía parecer que cada acción era lenta.
—Qué extraño.
—…
—¿Nos conocemos?
—No.
—… ¿En serio?
Cha Eui-jae miró fijamente a la máscara de gas con una expresión que decía que realmente no le reconocía. No había ningún indicio de engaño; en efecto, se estaban conociendo por primera vez. Era imposible que se olvidara de alguien con un aspecto tan característico. Cha Eui-jae supuso que ese tipo vestido de negro debía de ser un cazador recién despertado que había entrado en la grieta mientras él estaba dentro.
Después de escudriñar a Cha Eui-jae durante un momento, el hombre de la máscara de gas se llevó un dedo a los labios, indicando que guardara silencio sobre lo que había visto. Después de todo, tratar con la policía o con la oficina de gestión solo complicaría las cosas.
Cha Eui-jae, comprendiendo la molestia que supondría que lo descubrieran pegándole a alguien en un callejón, asintió de buena gana. De todos modos no había nadie a quien pudiera decírselo, así que era más fácil fingir que no había visto nada. El hombre con la máscara de gas hizo un gesto con la mano, indicando que podía irse.
Justo entonces.
Creak…
Creak…
¡Screeeech!
Afiladas púas estallaron desde la espalda del hombre que estaba en el suelo, disparadas hacia Cha Eui-jae. Incluso viendo las púas precipitándose hacia él, Cha Eui-jae no se asustó. En lugar de eso, se hizo a un lado con calma, ajustó el agarre del cucharón y se preparó. Entonces…
¡¡Kaang!!
¡Desvío perfectamente las púas con el cucharón!
Tal vez debería haber seguido una carrera en el béisbol. Puede que no sea capaz de batear home runs, pero un triple parecía estar a su alcance. Sintiéndose orgulloso, Cha Eui-jae abrió y cerró la mano varias veces, mirando inadvertidamente la máscara de gas. El hombre de la máscara de gas sostenía en su mano una de las púas que Cha Eui-jae había desviado.
—…
—…
¿Él… la agarro para mí?
Eso parecía. El principio básico de los cazadores era proteger a los civiles, y Cha Eui-jae, después de todo, se suponía que era un civil buscando a su sobrina en mitad de la noche. Aunque él hubiera utilizado un cucharón para golpear las púas, seguía siendo un civil que necesitaba protección.
Un sudor frío recorrió la espalda de Cha Eui-jae. El incómodo silencio se prolongó.
—…
—…
Mierda.
¿Qué clase de civil utiliza un cucharón para golpear púas que vuelan hacia él? Cha Eui-jae quería abofetearse a sí mismo por fallar en interpretar el papel de inocente y aterrorizado espectador. Huir no era una opción, obviamente. Entonces la única opción que le quedaba era noquear al tipo de la máscara de gas. ¿Dónde y qué tan fuerte debería golpearlo para noquearlo y no matarlo? Los despertados podían recibir golpes más fuertes, ¿cierto?
Con el cucharón como arma, era difícil medir la fuerza necesaria. El tipo de la máscara de gas no era alguien a quien debiera tomarse a la ligera, sobre todo después de atrapar esa púa con las manos desnudas. Cha Eui-jae, sumido en una profunda contemplación, se quedó paralizado como un robot averiado.
Mientras tanto, el tipo de la máscara de gas se metió los guantes en el bolsillo y se cruzó de brazos lentamente, esperando la reacción de Cha Eui-jae. Cha Eui-jae volvió por fin a la realidad y lo enfrentó.
Ha…
La vida es una mierda…
En esta situación, la única opción era un acercamiento directo… o mejor dicho, un escape directo. Cha Eui-jae se quedó mirando al vacío un momento para después inclinarse cortésmente.
—… Entonces me voy. Necesito encontrar a mi sobrina.
Protocolo de escape de realidad iniciado.
—Ey-
Pero el tipo de la máscara de gas no había terminado. Arrastró sus palabras y se acercó. ‘Ya no me hables más’. Cha Eui-jae retrocedió dos pasos, pero el tipo de la máscara de gas ya había acortado la distancia. Su sombra, alargada por su gran estatura, cubría por completo a Cha Eui-jae. Una risita se filtró a través de la máscara de gas.
—¿Cómo te llamas?
—No tengo nombre.
—Ah… ¿Aún no has decidido tu nombre de cazador?
—No, es solo que no tengo nombre.
—¿Debería darte uno?
—¿Tienes una tienda de nombres o algo así?
—Estoy pensando en empezar uno temporalmente.
Mientras Cha Eui-jae más intentaba escapar, más se hundía en la conversación, como un pie atrapado en arenas movedizas. La única forma de salir de un pozo de arenas movedizas es dejar de luchar. Cha Eui-jae respiró hondo y templó la voz.

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