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El cazador quiere vivir tranquilamente Novela Capítulo 122

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(Capítulo 122)

 

—¿Las personas que entraron antes? ¿Conoces a alguien?

—Sí.

El muchacho asintió. Se mordisqueó los labios por un instante y luego habló despacio, pero pronunciando cada sílaba con total claridad.

—Tengo que encontrarlo. Aunque solo sea su cadáver.

—Ay… ¿Estás seguro de que era una grieta? Si era una grieta, no hay forma de que no aparezca el cadáver.

—También podría ser una mazmorra.

—Vaya…

—Dijiste que llevaba mucho tiempo. ¿Sabes algo más?

Bae Wonwoo se frotó la nuca, desconcertado. Pero aquello también era una oportunidad. Si hacía las preguntas adecuadas, tal vez pudiera averiguar quién era esa persona tan importante para el muchacho.

Preguntó con cautela.

—Con solo eso es difícil saberlo… ¿Era un civil atrapado en una grieta? ¿O conocías a algún cazador?

—…

El muchacho cerró la boca.

Bae Wonwoo frunció los labios con evidente disgusto.

—Oye, ¿crees que pregunto por mi propio beneficio? Lo hago para ayudarte.

—…Es un cazador.

—¿Un cazador? Es imposible que un cazador no regrese de una grieta… No, espera.

Normalmente, cuando una grieta desaparecía, todas las personas que estaban en su interior salían expulsadas hacia la entrada. Incluso los cadáveres. Los cazadores bromeaban diciendo que la grieta escupía cualquier cuerpo extraño.

Aquella era una ley que nunca había dejado de cumplirse desde el Día de las Grietas. Nadie la cuestionaba.

Era una de las leyes del Sistema.

Pero existía una única excepción.

—La grieta del Mar del Oeste.

La grieta del Mar del Oeste era diferente. En todos los sentidos.

Por lo general, la entrada de una grieta permanecía abierta hasta que moría su dueño. Sin embargo, en la del Mar del Oeste, la entrada desapareció justo después de que J y los cazadores entraran. Como si hubiera estado esperando exactamente ese momento.

En cuanto desapareció la entrada, la violencia con la que la grieta parecía querer tragarse todo el Mar del Oeste se desvaneció y, poco después, la grieta desapareció por completo.

Solo dejó un enorme agujero en medio del mar… sin devolver jamás a ninguna de las personas que había engullido.

Cuando la grieta desapareció, enviaron barcos y helicópteros con la esperanza de recuperar los cuerpos.

Pero no encontraron nada.

Alguien dijo entonces:

«Se salió por completo de las leyes del Sistema.»

El muchacho apoyó la barbilla en la mano.

—¿La grieta del Mar del Oeste?

—¿Eh? Ah, sí. La que apareció hace aproximadamente un año. Ya desapareció.

—¿Quién entró allí?

—¿Eh? ¿Los cazadores? No los conozco a todos. Entraron en tres grupos distintos. Pero de uno sí estoy seguro. J. Es el héroe de nuestro país.

—…

La mirada del muchacho se oscureció, pero Bae Wonwoo no lo notó.

Estaba demasiado ocupado intentando recordar.

—El caso es que esa grieta desapareció.

El muchacho preguntó apresuradamente.

—¿Hay… alguna forma de entrar en una grieta que ya desapareció?

—¿Eh? Pues…

La grieta del Mar del Oeste había escapado de las leyes del Sistema.

Nunca se observó una salida cuando desapareció, ni ocurrió ninguno de los cambios habituales que acompañaban la muerte del dueño de una grieta.

Simplemente… dejó de existir de repente.

«Por eso hubo tantas discusiones sobre si seguían vivos o no…»

Que si había que enviar un equipo de rescate. Que si aún estarían vivos. Que si ya habrían muerto hacía tiempo… Discutieron durante meses y solo dos meses después de que la grieta desapareciera se anunció oficialmente su muerte.

Bae Wonwoo se rascó la cabeza con el ceño fruncido. No se podía volver a entrar en una grieta que había desaparecido. Precisamente eso significaba que hubiera desaparecido.

Pero… ¿y si realmente era una grieta que escapaba de las leyes del Sistema? ¿Y si funcionaba de otra manera? Claro que no dejaba de ser una simple suposición. También le preocupaba darle falsas esperanzas al muchacho.

Pero antes de que pudiera seguir pensándolo, el chico insistió.

—¿De verdad no hay ninguna manera?

—Pues… normalmente no.

A veces, para seguir viviendo, las personas necesitan una mentira. Bae Wonwoo contempló al muchacho con una mirada llena de compasión. Era mucho más guapo que su hermano menor. Aunque también bastante más insolente. Pero, al fin y al cabo, tendrían más o menos la misma edad. Y al pensar en su hermano, su determinación terminó por flaquear.

Después de dudar unos segundos, habló con cuidado.

—…La grieta del Mar del Oeste tenía algunas cosas… bastante extrañas.

—¿Cómo cuáles?

—Mmm… ¿Sabes cuál es la diferencia entre una mazmorra y una grieta?

—No.

—Entonces tendré que empezar por ahí. Al fin y al cabo, es cultura general para cualquier cazador. Te vendrá bien saberlo.

Bae Wonwoo recogió una rama gruesa y buscó un trozo de tierra donde creciera poca hierba.

Le hizo una seña al muchacho. Este saltó silenciosamente del árbol y se acercó. Bae Wonwoo arrancó unas cuantas malas hierbas y dibujó dos círculos en el suelo. En uno escribió «Mazmorra» y en el otro «Grieta».

—Las dos aparecen de repente y ambas contienen ecosistemas, mundos y monstruos desconocidos. En eso son parecidas. Pero hay una diferencia muy importante. Las mazmorras puedes decidir destruirlas o no. Las grietas, en cambio, hay que eliminarlas siempre.

—¿Por qué?

—Porque si las dejas tranquilas, acaban arrasando todo lo que hay alrededor. A ver… ¿cómo puedo explicarlo…? Ah, ya sé.

Mientras hablaba, dibujó una casita con techo triangular.

—Una mazmorra es como una casa. Los monstruos viven dentro tranquilamente. Pero con el tiempo se reproducen, ¿no? Llega un momento en que ya no caben más y terminan saliendo todos de golpe. Eso es una Ruptura de mazmorra.

—Sí.

—Los cazadores nos encargamos de evitar que la casa reviente. Somos como los de la limpieza. Pero imagina que dentro de una casa hay una fuente de la que brotan gemas sin parar. Y encima vuelve a llenarse sola cada cierto tiempo. Pues aprovechas, recoges unas cuantas gemas y siguen conviviendo todos felices.

—Eso es robar.

—No. Es nuestra paga.

—…

El muchacho lo miró con una expresión de absoluta incredulidad. Bae Wonwoo dibujó unas líneas alrededor de la casa para representar una explosión.

—También hay casas donde, en lugar de gemas, vive el rey de las cucarachas. Esas las destruyes. En resumen, puedes elegir.

—…Ya entendí.

—Bien. Pero una grieta no es una casa. Es más bien… un agujero.

—¿Un agujero?

El muchacho frunció el ceño. Con la punta de la rama, Bae Wonwoo dibujó otro círculo y lo rellenó con líneas.

—No es una entrada propiamente dicha. Es como un agujero abierto en una pared. Algunos dicen que conecta con otro mundo, pero yo de esas cosas complicadas no entiendo.

La mirada del muchacho se volvió desconfiada. Bae Wonwoo fingió no notarlo y continuó.

—El problema es que no es un agujero cualquiera. Es como la boquilla de una aspiradora y absorbe todo lo que tiene alrededor. Hay grietas que incluso expulsan monstruos como el agua que brota de una presa rota. A esas las llamamos puertas, pero bueno… ahora estamos hablando de las aspiradoras.

—Sí.

—Si la dejas así, toda la zona termina convertida en un páramo. Por eso nuestro objetivo es destruirla cuanto antes para minimizar los daños. Además, dentro no hay nada que merezca la pena.

—¿Y cómo se destruye?

—Matando al dueño de la grieta y destruyendo la piedra de la grieta. Entonces todas las personas que estaban dentro salen expulsadas. Incluso los cadáveres. Por eso te dije que era imposible que alguien no saliera.

—…

—Pero…

Bae Wonwoo dibujó un círculo mucho más grande y escribió dentro:

«Mar del Oeste».

Luego añadió un signo de interrogación.

—La grieta del Mar del Oeste fue muy extraña. En cuanto J entró, la entrada desapareció y poco después desapareció también la propia grieta. Así, de repente. Pero la gente que estaba dentro nunca salió…

—…

—Por eso dicen que escapó de las leyes del Sistema. Que era algo completamente distinto. Desde el principio ya era rara. Nunca antes había aparecido una grieta que creciera tan rápido y se tragara todo a su paso.

El muchacho contempló el tosco dibujo sobre la tierra. Sus dedos comenzaron a moverse lentamente, como si estuviera organizando sus pensamientos. Finalmente habló.

—¿Y si… nunca desapareció realmente?

—¿Eh?

—Dijiste que escapó de las leyes del Sistema.

Su pronunciación, antes torpe, era cada vez más clara. La tenue luz del amanecer atravesaba el bosque. El aire era frío y el rocío cubría la hierba. En los ojos violetas del muchacho, vestido completamente de blanco, brillaba una intensidad extraña. Había una emoción imposible de describir reflejada en su rostro.

Pisando la hierba, avanzó hasta detenerse frente al dibujo. Sus labios se movieron lentamente.

—Yo también puedo preguntárselo al Sistema.

—…

—¿De verdad crees que dejaría existir algo… que escapara a las reglas que él mismo creó?

—…

—No… yo creo que no.

Una leve sonrisa empezó a dibujarse en sus labios. Le arrebató la rama a Bae Wonwoo. Y hundió con fuerza la punta sobre el círculo. El canto de los insectos cesó.

—Lo escondió. Porque le estorbaba.

—P-pero… el Sistema también podría haberlo destruido, ¿no?

—No…

El muchacho levantó la vista hacia el cielo. El amanecer ya teñía el horizonte de tonos rojizos. En medio del firmamento oscilaba un enorme agujero negro. Murmuró:

—Si hubiera querido destruirlo… lo habría hecho desde el mismo instante en que apareció.

—…

—Sigue existiendo en alguna parte. Solo que nosotros no podemos verlo…

Era una teoría tan absurda que cualquiera habría pensado que estaba loco. Y aun así…

—Siento que esa es la respuesta.

Finalmente, el muchacho volvió lentamente la mirada hacia Bae Wonwoo. Sus ojos violetas se curvaron ligeramente bajo sus largas pestañas.

—Ayúdame.

Acto seguido, se dio media vuelta y empezó a caminar. Bae Wonwoo salió corriendo tras él.

—No, o sea, claro que te ayudaré. Pero… ¿a hacer qué?

—Mmm… un poco de todo.

—¿Qué demonios piensas hacer?

El muchacho se detuvo.

—Voy a dibujarle un mapa a alguien que se perdió.

—¿Quéé?

—…Te cuesta un poco entender.

Volvió a echar a andar. Su voz, llena de determinación, llegó desde delante.

—Voy a encontrar la grieta del Mar del Oeste. Y voy a abrirla.

—¿Qué? Pero…

Aunque la grieta del Mar del Oeste siguiera existiendo…

¿De verdad seguiría viva la gente atrapada allí? ¿Y si conseguían abrirla y solo encontraban cadáveres? ¿Y si ni siquiera encontraban eso?

Bae Wonwoo no fue capaz de decirlo. Pero…

—No murieron.

El muchacho se adelantó. El cielo se había teñido de un rojo intenso. Una brisa sopló entre los árboles. Su largo cabello se mecía suavemente. Un aroma dulce flotó en el aire.

—Es imposible que hayan muerto.

Murmuró aquellas palabras entre dientes.

—Porque lo prometimos.

 

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Chapter 122